Comentando de Miedo
Los post de unas señoritas muy hospitalarias aunque algo inconscientes me han suscitado las ganas de dar mi opinión y comentar mis propias vivencias (egocéntrico soy, oyes) sobre los temas tratados en su blog. Pero como no es plan de llenarles los comments con tochos infumables, lo hare en éste mi particular basurero de pensamientos ingeniosos (que aunque esto no lo lee nadie, yo sé que está aquí, y como soy un ególotra me basta con eso)
El tema que me propongo comentar -veremos si no me aburro antes- es el miedo, tratado por la Srta. Be:
Como esto era un comment más menos serio pues hasta hace un rato esto iba a ser un tratado serio sobre el concepto psicológico del miedo... Estaba muy bien documentado... y hablaba sobre el factor positivo del miedo como aviso de peligro, el por qué de los miedos irracionales, y por qué a veces inhibe la conducta cuando su función es activadora del sistema simpático... pero qué coño ahora estoy en mi blog así que hablemos de mí, que es lo que me gusta. Al lío.
Nunca he sido un chico miedoso, me levantaba a beber agua a oscuras, acariciaba todo bicho peludo que encontraba (y siempre les gruñía más fuerte) y me peleaba con los chicos mayores. Pero hubo algo que, durante una época de mi vida, me dio pánico: Las películas de "terror". Dirán, pues como a cualquiera, ergo eras un miedica... La diferencia es que no me daban miedo en sí mismas, no. A mí me daba miedo Michael Jackson.
Todo empezó con mi tío. Mi tío con el que he pasado mañanas de sábado cazando y decapitando pollos (para comer, lo de tirarle uno a mi padre en la camisa nueva fue un accidente), tardes de sábado haciéndo fotos a los coches que pasaban delante de su casa para ver cómo frenaban creyéndonos el radar de la policia. Con el que he asado cabezas de pescado podridas debajo de la ventana de sus vecinos porque el día anterior se quejaron de que no podían dormir por la fiesta que teníamos montada. Jo lo que me he reido con mi tío. En fin ¿que decía? ah, sí.
Pues antes de todo eso, se le ocurrió que no pasaría nada si le decía a un niño de 6 años (yo) que MJ zombi iba a salir de la tele (cuando echaban una repo del famoso vídeo Thriller) y se iba a comer su cerebro. Yo, por mi parte, le tenía mucho aprecio a mi cerebro ya que sospechaba (y todavía lo hago) que en el futuro me serviría de algo , así que me acojoné y me atrincheré debajo de la mesa, negándome a salir en toda la tarde y dando patadas a todo el que asomara, no fuera a ser el 5º de los Jackson.
Desde entonces me negué a ver cualquier cosa proyectada (en la tele o en el cine) en la que saliera muerto andante o endemoniao o algo por el estilo, pues sospechaba del hijo de Jack escondido y esperando mi suculento seso (Ahora sé que mi miedo de infante hacia Michael estaba justificado, aunque el motivo fuera erróneo).
Esto acabó siendo yo un prepúber. Proyectaban en el cine El Ejército de la Tinieblas y mis amigos del colegio querían ir a verla pensando que era de mucho susto. Con una reputación que mantener, pues la de cagao es muy difícil de quitártela de encima, me armé de valor y fui al estreno (que tampoco quería pasarme la tarde del viernes en casa). Grande fue mi sorpresa al comprobar que la peli era de risas y no de cagues. También algo cambió en mi interior, algo se rompió. Ese pequeño resquicio ¿de normalidad? que permite a las gentes disfrutar del miedo que provoca una peli de... de miedo, vaya y válgame la redundancia.
Desde entonces no he vuelto a ver una peli de terror en mi vida. quiero decir, sí que me han puesto películas con la musica que hace chin chinchinTACHANCHAN y señores andando por pasillos ojcuros y bichos saltando de las esquinas uuuuh, pero me es imposible encontrarle el miedo a las películas, más bien les encuentro la risa, lo que me hace un pésimo acompañante en sesiones de estas porque, dicen, mis risas impiden que los otros se metan en el flin.
Y es que ahora sólo puedo ver a los 4 jugadores de fútbol americano huyendo de un pavo escuchimizao con un chubasquero y un garfio, en vez de buscarse un par de palos y un puñao piedras y darle lo suyo.
Se me ocurrió que la mejor forma de acabar con la niña japonesa que salía de la tele era cambiar a teleespe digoooo Madrid y meterla de una patánlomorros en uno de sus programas, pa que aprendiera a moverse con 25 fotogramas, como todos. Pero nadie secundó mi idea.
Y, definitivamente, quiero tener un fantasma como el de Lo que la verdad esconde, que te abre las puertas, te enciende el pc y te prepara el baño.
... Tal vez si hicieran un peli con Michael Jackson...
El tema que me propongo comentar -veremos si no me aburro antes- es el miedo, tratado por la Srta. Be:
Como esto era un comment más menos serio pues hasta hace un rato esto iba a ser un tratado serio sobre el concepto psicológico del miedo... Estaba muy bien documentado... y hablaba sobre el factor positivo del miedo como aviso de peligro, el por qué de los miedos irracionales, y por qué a veces inhibe la conducta cuando su función es activadora del sistema simpático... pero qué coño ahora estoy en mi blog así que hablemos de mí, que es lo que me gusta. Al lío.
Nunca he sido un chico miedoso, me levantaba a beber agua a oscuras, acariciaba todo bicho peludo que encontraba (y siempre les gruñía más fuerte) y me peleaba con los chicos mayores. Pero hubo algo que, durante una época de mi vida, me dio pánico: Las películas de "terror". Dirán, pues como a cualquiera, ergo eras un miedica... La diferencia es que no me daban miedo en sí mismas, no. A mí me daba miedo Michael Jackson.
Todo empezó con mi tío. Mi tío con el que he pasado mañanas de sábado cazando y decapitando pollos (para comer, lo de tirarle uno a mi padre en la camisa nueva fue un accidente), tardes de sábado haciéndo fotos a los coches que pasaban delante de su casa para ver cómo frenaban creyéndonos el radar de la policia. Con el que he asado cabezas de pescado podridas debajo de la ventana de sus vecinos porque el día anterior se quejaron de que no podían dormir por la fiesta que teníamos montada. Jo lo que me he reido con mi tío. En fin ¿que decía? ah, sí.
Pues antes de todo eso, se le ocurrió que no pasaría nada si le decía a un niño de 6 años (yo) que MJ zombi iba a salir de la tele (cuando echaban una repo del famoso vídeo Thriller) y se iba a comer su cerebro. Yo, por mi parte, le tenía mucho aprecio a mi cerebro ya que sospechaba (y todavía lo hago) que en el futuro me serviría de algo , así que me acojoné y me atrincheré debajo de la mesa, negándome a salir en toda la tarde y dando patadas a todo el que asomara, no fuera a ser el 5º de los Jackson.
Desde entonces me negué a ver cualquier cosa proyectada (en la tele o en el cine) en la que saliera muerto andante o endemoniao o algo por el estilo, pues sospechaba del hijo de Jack escondido y esperando mi suculento seso (Ahora sé que mi miedo de infante hacia Michael estaba justificado, aunque el motivo fuera erróneo).
Esto acabó siendo yo un prepúber. Proyectaban en el cine El Ejército de la Tinieblas y mis amigos del colegio querían ir a verla pensando que era de mucho susto. Con una reputación que mantener, pues la de cagao es muy difícil de quitártela de encima, me armé de valor y fui al estreno (que tampoco quería pasarme la tarde del viernes en casa). Grande fue mi sorpresa al comprobar que la peli era de risas y no de cagues. También algo cambió en mi interior, algo se rompió. Ese pequeño resquicio ¿de normalidad? que permite a las gentes disfrutar del miedo que provoca una peli de... de miedo, vaya y válgame la redundancia.
Desde entonces no he vuelto a ver una peli de terror en mi vida. quiero decir, sí que me han puesto películas con la musica que hace chin chinchinTACHANCHAN y señores andando por pasillos ojcuros y bichos saltando de las esquinas uuuuh, pero me es imposible encontrarle el miedo a las películas, más bien les encuentro la risa, lo que me hace un pésimo acompañante en sesiones de estas porque, dicen, mis risas impiden que los otros se metan en el flin.
Y es que ahora sólo puedo ver a los 4 jugadores de fútbol americano huyendo de un pavo escuchimizao con un chubasquero y un garfio, en vez de buscarse un par de palos y un puñao piedras y darle lo suyo.
Se me ocurrió que la mejor forma de acabar con la niña japonesa que salía de la tele era cambiar a teleespe digoooo Madrid y meterla de una patánlomorros en uno de sus programas, pa que aprendiera a moverse con 25 fotogramas, como todos. Pero nadie secundó mi idea.
Y, definitivamente, quiero tener un fantasma como el de Lo que la verdad esconde, que te abre las puertas, te enciende el pc y te prepara el baño.
... Tal vez si hicieran un peli con Michael Jackson...
